8/20/2013

16°capítulo, fanfic Mr. Destiny

Buenooo, no tengo gran cosa que decir xD este es el último cap del fanfic en el que la adorable Shin Hye y el sexy Min Ho hacen mi sueño realidad de acabar juntos xD espero con ansias Octubre para comenzar a ver el drama que protagonizarán juntos *-* Como siempre, capítulos  finales más rosas >.< en fin, allí lo dejo:








Había pasado una semana casi en Jeju. Nada había cambiado. Las cenizas de mi padre se encontraban allí, su lugar natal. Mamá y yo solemos viajar todos los años por estas fechas, sí, el aniversario de muerte de mi padre era casi un par de semanas después del aniversario de muerte de Park Ji Won, el padre de Park Shin Hye. Había estado preocupado por ella estos últimos días. ¿Quién lo diría? La pequeña Shin Hye era hija del hombre con quien más estaba agradecido en este mundo. Mamá y yo acabábamos de llegar del aeropuerto a casa.
-          Min Ho – susurró mamá sentándose a mi lado. - ¿irás mañana a estudiar?
-          Claro – dije, debía ver a Shin Hye y aclararle todo.
-          ¿No puedes quedarte conmigo? – apoyó su cabeza en mi hombro. Suspiré. Solo habían dos mujeres que podían conmigo. Mi madre y ahora Shin Hye.
-          ¿Por qué habría de quedarme contigo mamá?
-          Porque… estaré sola – se le rompió la voz. Me giré y la abracé con fuerza.
-          Solo será un par de clases, inmediatamente después vendré contigo. – sonreí.
-          Vale – dijo sollozando. Habían pasado años… pero mamá seguía sin poder olvidarle. Cuando alguien se va ¿cuánto se tarda en olvidar? ¿Hay un límite de años? Yo sé que mamá sentía vergüenza porque alguien la viese llorar incluso ahora, que ha pasado tanto tiempo. Sé que es normal, pero la gente suele decir que el tiempo lo cura todo. Y no, en parte no es verdad. El tiempo es cruel, entonces es ahora cuando comprendo lo que la pequeña Shin Hye me dijo, ella no contaba los años. 
-          Ve a dormir ya. Es tarde. – le dije.
-          Sí. – sonrió – mañana me levantaré temprano y te haré un rico desayuno.
-          Cómo quieras – reí. Me fui a mi habitación después de ella.
A la mañana siguiente me levanté temprano y fui a la universidad. Como me lo esperaba: Shin Hye estaba sola, en una de las últimas filas. No se veía nada bien. ¿Su madre le habría gritado demasiado? ¿Cómo le estarían yendo ahora las cosas? Era inevitable preocuparme…
-          Hola – saludé en cuanto estaba a su lado. Levantó la mirada y se le iluminó. Sonrió.
-          Hola – podría acostumbrarme a que me saluden así siempre.
-          ¿Cómo has estado? – preguntaba de verdad. Miré sus gestos detenidamente.
-          Pues… bien – sonrió valiente. Tenía ojeras. Su piel estaba pálida.
-          Hemos de… hablar – dije lentamente – después de clases ¿Está bien?
-          Sí – susurró, bajó la cabeza.
Pasó la clase completa y me siguió en silencio a un rincón del pasillo. No había casi nadie. Debía contarle todo.
-          ¿Cómo es que… conoces a mamá? – dijo antes de que pudiese decir nada.
-          Tu madre – dije preparándome - ¿Te ha contado algo? – sus gestos se alarmaron. Como recordando algo doloroso.
-          Me… - sollozó – me ha dicho cosas… horribles.
-          Dime – dije con la voz contenida ¿qué diablos le había contado?
-          ¿Es verdad? – cerró los ojos ya húmedos – ¿que mi padre se escapó con otra mujer? – sollozaba - ¿Qué me dejó sola con mamá por otra mujer? ¿Qué aquella mujer es tu madre? ¿Qué después murió de forma lamentable y que no nos dijisteis nada hasta años después? – lloraba de verdad. Levantaba la voz – por favor… dime que no.
-          Shin Hye. – dije queriéndola consolar de algún modo ¿qué maldita sea debía hacer?
-          Por favor – suplicaba.
-          Es… cierto. –lo era. Pero ella no lo sabía todo. Se tapó el rostro con las manos y lloraba desconsoladamente.
-          No – lamentaba – no.
-          Escúchame – dije – oye desde el principio. Shin Hye ¿Sabes en donde he estado esta última semana? – pregunté tratando de levantarle el rostro con una mano.
-          No – dijo calmándose – no tenía ni idea. Y me estaba muriendo por… de verdad que no podía, ni siquiera quería venir al campus. ¿Por qué te fuiste?
-          Era el aniversario de la muerte de mi padre. – dije –  está en Jeju. Él era el mejor amigo de Park Ji Won. Mi padre murió mucho antes que el tuyo, ni tan solo lo recuerdo. – respiré hondo – pero siempre voy a visitarle con mamá. Cuando papá murió él Park Ji Won decidió ayudarnos a mamá y a mí. Más que nada con su compañía.
-          Vaya – dijo escuchando con cuidado.
-          Entonces yo de verdad adoraba a tu padre. Te juro que como al mío propio. Era un gran hombre además de un buen violinista. Sin embargo, después de unos seis años, cuando yo tenía ya diez, a Ji Won le diagnosticaron cáncer. – me miró asombrada, le temblaban los ojos. – Era fulminante, le dieron poco más de un mes. Así que decidió que por no hacer sufrir a tu madre y a ti se iría lejos antes de que lo supieseis. No se le ocurrió mejor forma como excusa que decir que se iba con otra mujer. – me miró con el rostro abatido. No se lo podía creer. Comenzó a llorar así que no pude evitar y la abracé, lloraba en mi hombro mientras me sujetaba fuertemente.
-          No, no puede ser. – negaba.
-          Mamá y yo le debíamos mucho así que dejamos que se quedase un mes con nosotros para después morir en silencio. Como él quiso no os dijimos nada. Pero… tarde o temprano, años después tu madre se enteró.
-          No – lloraba – mamá… no sabe nada. ¿Qué va hacer cuando lo sepa? ¿Qué voy a hacer? Sin embargo – se separó de mí y me miró – ahora entiendo el porqué de sus acciones y de su carácter.
-          Sigue siendo incorrecto – dije aguantándome. ¿Quién hablaba? Mi humor no era precisamente el de un príncipe agradable…
-          ¿Qué haré? – sollozaba. - ¿Qué haré?
-          Solo… no sufras más por esto. – le dije.
Pasé el resto de clases con Shin Hye, me tenía muy preocupado. No podía evitar sentirme sobreprotector con ella. Era… instinto supongo. Secaba sus lágrimas y le abrazaba cuando me lo pedía. Con mamá pasaba exactamente lo mismo. Esto se nos iba de las manos. Pasó cerca de una semana. Yo seguía a Shin Hye hasta el lago secreto junto a los demás. Hyun Joong por lo visto había conseguido superar sus “miedos” y comenzó a salir en serio con Gu Mi Ho. Me parecía realmente muy bien, aunque aun no creía que ella fuese en verdad un zorro. El ambiente era alegre. Más que nada porque la mayoría eran parejas allí. Mi Ho con Hyun Joong, GD y TOP, aunque hace poco había estallado la noticia de que salían juntos oficialmente y los medios no se lo ponían precisamente fácil… etc.
-          Últimamente te veo más – decía divertida Eun Chan. Estaba jugando con el móvil bajo la sombra de un árbol.
-          Lo sé – respondí cortante. Bebía de una botella, a mi lado estaba sentada Shin Hye.
-          Eres la persona menos tratable que he conocido en la vida… - negó con reproche – si no fueses parte del jurado del próximo concurso te daría una lección.
-          ¿En serio? – reí. - ¿es que asistirás?
-          Uaah – dijo Gu Mi Ho, sentada entre las piernas de Hyun Joong - ¿lo has visto?  Se ha reído. – volví a mi semblante serio.
-          Suele reírse mucho conmigo – murmuraba Hyun Joong.
-          Vaya ¿en serio? – dijo Eun Chan – ya decía yo porqué las cosas no funcionaban con Shin Hye – la pequeña se ruborizó – era porque tu orientación sexual es semejante a la de GD y TOP – rió. – Mi Ho, has de cuidar a tu novio.
-          ¡Yah! – dijo Hyun Joong – se ríe conmigo porque tiene más confianza.
-          Todo el mundo se ríe contigo – dijo Mi Ho.
-          ¿Tan divertido soy? – decía el narcisista.
-          Se burlan de ti – decía Eun Chan. En seguida recibió un mensaje al móvil y la mirada se le iluminó. Supongo que sería su novio… bfff ¿Es que todos tenían pareja en este lugar?
-          Wow – dijo TOP señalando algo de una revista que leía.
-          Fantastic baby – respondió GD riendo.
-          Mira lo que pone aquí – dijo y recitó para todos nosotros – la noticia más importante y sorprendente del año: GD y TOP de big bang confirman que son pareja. Aun causando furor entre sus fans, críticas de muchos y polémica en los medios esta pareja es la más conocida en toda Corea, llevando a Big Bang a una fama no solo internacional que ya posee sino también mundial.
-          Vaya…  - respondió Mi Ho. - ¿mundial? ¿Ahora nos tendrán que dejar por ir a giras mundiales? – decía divertida.
-          Seguramente – decía Eun Chan prestando más atención – al final resultó ser algo más bien bueno el hecho de que salgan estos dos juntos para big bang.
-          Seguro – dijo GD sonriendo. Se recostó con la cabeza en las piernas de TOP. Hyun Joong jugaba románticamente con Mi Ho y Eun Chan mandaba mensajes con unas estúpidas sonrisas.
-          Dios – dije en voz alta –va a darme diabetes.
-          ¿Por qué no confiesas simplemente que eres un solitario? – decía Mi Ho sin dejar de jugar con Hyun Joong.
-          No soy un solitario…
-          Es tu mal carácter – dijo Eun Chan riendo. - ¿Debería Shin Hye darte clases de cómo ser más agradable?
-          ¿Shin Hye? ¿Darme clases? – reí.
No entendía hasta hace poco la importancia que era el hecho de tener buenos amigos a tu alrededor. Era confortante, cálido. Me divertía ¿cómo describir la sensación? Era… feliz, teniendo a Shin Hye controlada y a estos idiotas alrededor. Se sentía bien.
Shin Hye le contó la verdad a su madre y, aunque en un principio no le creyó, aceptó a reunirse con mi madre para descubrirlo todo. Se derrumbó triste y se sintió infinitamente culpable supongo. Pobre mujer, en realidad podía comprender algo de su comportamiento durante todo este tiempo. Se disculpó conmigo y con mamá. Pero sobre todo lo hizo con Shin Hye por haber estado comportándose de aquella manera tan hosca con ella, pues no se lo merecía. Shin Hye se sentía mejor ahora que todo se había resuelto. Me agradeció muchas veces y ahora, que todo ya estaba dicho, seguía yendo yo detrás de ella ¿por qué? No había nada de lo que debería sentirme culpable o incluso preocupado…
-          Yo… lo siento – dijo lentamente Shin Hye cuando llegamos a nuestra siguiente clase juntos.
-          ¿Lo siento? – dije extrañado.
-          El otro día – dijo roja como un tomate – dije cosas realmente bochornosas.
-          Oh – dije acordándome… reí. ¿No se me había declarado hace un par de semanas? No me acordaba – pero estabas ebria. Dijiste que habías bebido.
-          Ehm – se aclaró la garganta – algo. Pero… en cuanto a lo de que me gustas…
-          Es broma, lo sé – dije tranquilizándola.
-          Min Ho… - me miró fijamente y pude ver que realmente le costaba – yo… de verdad que me siento muy bien estando contigo – tragó saliva – me… me gustas. – cerró los ojos esperando una respuesta. Reí ¿estaba bromeando de nuevo? Ella abrió lentamente un ojo primero y al ver mi rostro divertido abrió los dos. – ¿No… me crees?
-          Creo que deberías sacar el libro, el profe ya llegó – reí de nuevo. Hizo un puchero y sacó sus cosas. ¿Podía hacerme reír más? Últimamente mi humor mejoraba por ella.
-          Idiota – dijo al cabo de un rato.
-          ¿Idiota? – pregunté aun más extrañado. Volvió a hacer pucheros y me ignoró. - ¿Ahora qué he hecho mal? – pregunté para mí también. Al finalizar la clase salimos y ella seguía sin hablarme. La giré del hombro - ¿Te he hecho algo? – la encaré.
-          ¿El qué? – me dijo perdida en otro mundo.
-          ¿Es que solo andas distraída? – dije pensando en que en tal vez no me haya ignorado después de todo…
-          No sé de qué hablas – siguió caminando. Suspiré. Fuera de clases se encontró con el profesor extranjero, Daniel. Shin Hye sonrió radiante y el profesor también.
-          Hola – dijo alegre ella.
-          ¿Qué tal Shin Hye? – dijo el profesor - ¿te has decidido apuntar para el concurso?
-          Sí. – dijo esta – aun no sé cómo será… pero tengo claro que tocaré el violín.
-          Vaya – dijo él – eso es estupendo – removió el cabello de Shin Hye, esta se sonrojó. ¿Por qué se sonrosaba? ¿acaso… le gustaba? – me gustaría oír lo que tengas preparado el primero. - ¿por qué debería él de oír lo que Shin Hye componga?
-          Profesor… recuerde que es parte del jurado. – dije algo molesto.
-          Cierto – dijo este. – pues nada, esperaré hasta el día de tu presentación.
-          Gracias – rió ésta entusiasmada. El profesor se alejó por el pasillo y ella siguió caminando.
-          Al parecer tu relación con Daniel es bastante estrecha – dije en forma de pregunta. Ella me ignoró  e hizo de nuevo un puchero. - ¿No me dirás nada?
-          ¿He de decirte algo? – dijo alzando su rostro para verme mejor. Tan bajita…
-          Si pides mi opinión a ese profesor le gustas…
-          Tsss – dijo recriminándome - ¿tu retorcida cabeza piensa en eso solamente?
-          Solo opino lo que veo – dije defendiéndome. Habían acabado las clases.
-          ¿Quieres ir a un karaoke? – dijo de repente ilusionada. Que bipolar…
-          ¿Karaoke? ¿Ahora? – pregunté.
-          Sí. Vamos. – me arrastró como siempre. Salimos del campus y llegamos a uno de los karaokes del centro de la ciudad.
Me obligó a cantar SNSD… qué triste, lo sé. Pero por ciertas razones que desconozco ya me es imposible negarle algo a Shin Hye.
-          Ahora genie – snsd –  chillaba por la música alta - Sowoneul malhaebwa (I'm genie for you, boy) – cantaba.
-          Madre mía – me lamentaba.
-          Canta conmigo – me jaló de la sudadera a cantar con ella.
-          ¿Sabes lo que ha valido esta sudadera? – dije tratando de que me oiga.
-          Bounce to you Bounce to you nae gaseumeun neol – entonaba ahora Bonamana – Super junior
-          Ahhj – me quejaba. – me senté y la observé cantar. Visualicé la copa que había sobre la mesa ¿qué era? Me levanté y olí… como imaginaba: alcohol. Ahora esta niña estaba borracha. ¡Yah! ¿Quién me manda a meterme en estas cosas? Pff… está loca.
-          Shin Hye – dije tomándola del brazo – vámonos ya.
-          Anniii – se tambaleaba.
-          Vámonos – repetí serio mirándola a los ojos.
-          Uaah – dijo sonriendo – qué guapo eres. – tomó mi rostro con las dos manos – pero eres idiota.
-          Yah – dije algo sonrojado. - ¿tan borracha estás? Vámonos.
-          No quiero – hizo un puchero y se sentó en los sillones. Respiré hondo. Paciencia.
-          Shin Hye – dije lentamente – es tarde ¿Qué dirá tu madre cuando te vea? – me senté a su lado.
-          ¿Mi madre? – se alarmó. – No quiero pensar en ella. – otra vez con pucheros.
-          ¿Hablas en serio? – dije ya cansado - ¿por qué bebes tanto si sabes que no lo toleras…?
-          Min Ho – dijo cogiéndome de un brazo - ¿de verdad no te gusto? – tragué saliva.
-          Deja de bromear – dije tratando de separarme de ella. ¿Por qué de repente me sonrojaba tan rápido?
-          A mí de verdad me gustas – sonrió con los ojos soñolientos – mucho, mucho – acercó su rostro demasiado al mío. Abrí grandes los ojos. ¿Qué iba a hacer ella ahora?
-          Shin Hye – dije alarmado. Ella solo sonrió y me besó fugazmente. Rió como tonta y se cubrió el rostro con las manos.
-          Uaah, lo hice – se decía para ella. Ebria…
-          ¿Qué… acabas de hacer? – respiré hondo de nuevo. Estaba rojo y no enfadado precisamente. ¿Por qué me había dejado tan embobado aquel beso de esa niña tonta?
-          ¿Yo? – dijo mirándome entre sus dedos aun con las manos sobre su rostro. Rió de nuevo. Me miró de nuevo - ¿no te había dicho ya que me gustas?
-          Tú… - me mordí el labio inferior. ¿Qué iba a hacer con ella? Miré sus labios y me sonrojé de nuevo. ¡Ahhhg! ¿Por qué le daba tantas vueltas? Fui un momento al baño de hombres. Respiré y me lavé la cara. Hacía mucho calor allí adentro. ¿Realmente le gustaba a ella? Me lo había repetido varias veces ya… Suspiré, no es como si a mí no me gustase ¡no! Es decir… no es que me disguste el hecho de saber que… no lo sé ¡Ahg! Jamás había salido con una mujer en serio, muchas chicas se me habían declarado de esta forma antes, entonces ¿por qué demonios se hacía tan difícil verle la cara a Shin Hye ahora? ¿De verdad… me gustaba ella también? No quiero pensarlo… yo no he nacido para aquello del “amor”. Ni siquiera me había enamorado antes de alguien, siempre había estado ignorando los sentimientos de los demás.
Me miré al espejo y bufé. Delante de mí vi una cajita de plata. - ¿Hola? – pregunté a ver si es que había alguien. Como estaba solo yo en el baño decidí echar un vistazo a la caja. Habían galletitas dentro, sí, aquellas que tenían frases de la fortuna dentro. Yo ya había comido galletitas así antes… Abrí una a ver que me ponía, decía en cursiva: “Por el amor de una rosa, el jardinero es servidor de mil espinas”. Creo que ya lo había oído antes… ¿no era este un proverbio turco? De todas formas… ¿por qué ahora me salía la palabra amor de todos lados? Salí del baño y me encontré a Shin Hye tirada en el sofá durmiendo plácidamente. Reí, había bebido mucho. Suspiré y me senté a su lado.
-          Yah – dije moviéndola con una mano por su hombro pero ella respiraba profundamente. – aash en serio… - la observé detenidamente. No era para nada desagradable. Había pensado siempre que se asemejaba a una niñita. Tan linda, ojos brillantes, labios gruesos, rojos. Sus mejillas eran adorables. ¿En serio pensaba que eran adorables? Me estaba volviendo loco ahora…
-          ¿Soy bonita si? – dijo de repente sonriendo con los ojos cerrados aun.
-          Seguro – dije enarcando una ceja – si estás levantada vámonos.
-          Espera – dijo incorporándose, colocó una mano en mi hombro y me miraba aun con sueño – un momento más.
-          Ni hablar ¿tienes idea de la hora que es? – dije enseñándole mi reloj.
-          Pero – volvió a hacer otro puchero.
-          Tsk – negué con la cabeza – eres la reina de los pucheros. – Rió como una niña.
-          ¿No lo sabías antes ya? – dijo sonriendo.
-          Shin Hye – comenzaba a decir, pero ella ya se había colgado a mi cuello y se abrazaba a mí. - ¿Qué haces ahora?
-          Min Ho. – dijo algo triste – no te gusto… pero ¿puedo abrazarte así solo por hoy? – tragué saliva nervioso. Miré de un lado a otro. ¿Qué iba a decirle?
-          Yo… - levantó el rostro y… demasiado cerca.
¿Cómo iba a contenerme? Ella me decía que le gustaba y luego me abrazaba de una forma demasiado adorable ¿qué hombre no lo habría hecho? Tomé su rostro con una mano y la besé de forma delicada. Ella sorprendida me respondió y sentí sus mejillas quemándome también. ¿Acaso me estaba aprovechando de una chica ebria? De todas formas no me importaba, ya la estaba besando y no me iba a retirar. La abracé por la cintura y continué. Me faltaba el aliento ¿cómo no me había dado cuenta antes? Ella me gustaba muchísimo y, es más, me temo que me haya enamorado también. Ahora caía, ¿no era obvio? Estaba detrás de ella todo el día, preocupándome, asegurándome de que estaba bien, incluso celándola. Actuaba exactamente como un idiota enamorado y no me había dado cuenta hasta ahora. Me separé de ella y reí.
-          Tenías razón – dije tomando su rostro entre mis manos. Quemaba. – soy un idiota por no haberme dado cuenta antes. – Ella miró hacia otro lado con vergüenza. Sonreí. ¿Podía ser más linda?
-          Idiota – repitió. Sonrió levemente. Removí su cabello tiernamente.
-          No vas a dejar que esto lo haga nadie más que yo – dije por el gesto de removerle el cabello. Se lo había visto a su profesor y me había puesto de pésimo humor.
-          Mmm – asintió con la cabeza. Le pellizqué una mejilla.
-          Tan linda – sonreí enternecido. ¿Podía comérmela como a un pastelito? Me puse serio, eso sonaba realmente pervertido… Incliné la cabeza a un lado.
-          Uahh, de verdad puedes ser romántico – rió. Me sonrojé de nuevo. Me peinó con la mano y me acarició la mejilla. Tragué saliva nervioso. ¿Estaba provocándome?
-          Ahora sí vámonos… antes de que ocurra algo más. – dije levantándola pero esta se rehusaba a irse.
-          Anni – negaba con la cabeza, se sentó sobre mis piernas y me sonrió. Quería darme un infarto…  – me has besado pero ni siquiera te has declarado ¿cómo puedes…?
-          No puedo – dije, era ya demasiado vergonzoso.
-          ¿En serio? – dijo arrugando el entrecejo – está bien. Pues será como si nada hubiese pasado. - Se levantó y se dirigió a la puerta – olvidémoslo. - ¿Cómo podía hacer eso? Me era imposible.
-          Me… gustas – susurré.
-          ¿Cómo? – dijo – no te oí.
-          Me… aahg, no me hagas repetirlo. – me fui hacia la puerta.
-          Y luego dicen que la tímida soy yo –  se burló de mí…no debió de haberse reído. Tomé su mano y la jalé hacia mí. Me coloqué delante de ella acorralándola contra una pared. Me acerqué y la besé no tan delicadamente. Pegué su cuerpo al mío y no se resistió. Enterró sus dedos en mi cabello y yo la besaba con tal fervor pues, sí, me había estado resistiendo… parecía tan pequeña, tan delicada. Pero esta vez no me detuve. Posé una mano en su cintura y delineé su contorno. Me separé lentamente y respiré.
-          Te quiero – dije cerca de sus labios. A ver si ahora se atrevía a decir que era tímido de nuevo…  Se quedó en blanco, parpadeó un par de veces con los labios entreabiertos.
-          ¿Qué…? – decía embelesada.
-          Vamos. – dije caminando hacia la puerta. La abrí y salí, ella corrió detrás de mí.
-          Espera – dijo. Reí divertido. La esperé allí y tomé su mano. Me miró directamente a los ojos.
-          Yo también – respondió a mi confesión. Esbozó una adorable sonrisa.

 Bueno, último desenlace del fanfic *-* Realmente quiero ver a estos dos en algo más que los CF de Etude house TT En fin, el jueves subo el epílogo que será algo más largo de lo normal, un bonito y divertido final para los integrantes de Mr. Destiny >.< Estará el concurso musical de la universidad y lo que pasará en el xD Hasta el jueves :D Dejo unas bonitas imágenes de Etude house:




 





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