8/06/2013

12º capítulo, fanfic Mr. destiny


El 12º capítulo. Shin Hye busca desesperadamente el perdón de Lee Min Ho y justo cuando parece conseguirlo algo inesperado ocurre. También ser verá a una menos tímida Shin Hye (mucho menos) y a un Min Ho más comprensivo y protector *-* Realmente estos actores son de mis favoritos, espero con ansias verlos juntos en el nuevo drama yaaa, tan solo puedo conformarme con sus CF de Etude house TT En fin, aquí el cap: 





Temor, angustia, miedo. Todo aquello debía sentir… pero en mi solo había lugar para la culpa. Yo le había mentido… y me aproveché de su confusión. Si había miedo no era por la amenaza que me hizo, sino más bien porque ya no me vuelva a hablar. Conociendo su carácter conseguir su perdón sería toda una odisea. Pero la conseguiría.
-          Yah – susurraba – ¿tienes una hoja? Me he olvidado la libreta en casa y…
Él simplemente se levantó de su asiento con semblante enfadado. Se largó unos asientos más allá y sacó una libreta, ignorándome, tomaba apuntes de la clase. Introducción a la musicología. Suspiré, no era algo nuevo que me ignorase… la verdad no sé porque le mentí, después de todo sabía que tarde o temprano lo descubriría ¿por qué fui tan inconsciente? Tonta, tonta, tonta…
-          Entonces… ¿alguno lo tiene pensado? – repitió mi profesor preferido. Aquel maestro extranjero de ojos claros que me tranquilizaban. Sorpresivamente Lee Min Ho, el chico malhumorado de unos tres asientos a mi izquierda, levantó la mano.
-          Yo. – respondió – Naturalmente sé tocar más de seis instrumentos y tengo amplios conocimientos sobre la música y composición. Pero ser crítico musical es algo que siempre me atrajo.
-          Bien – sonrió el profesor – entonces… ¿podrías compartir con la clase lo que te ha llevado a desear este futuro para ti?
-          Desde luego – dijo Lee Min Ho – amo la música, amo tocar, componer. Pero, aunque todo aquello lo haga bien, pues la música es irrefutablemente mi futuro, siento que la crítica musical es aquello para lo que he nacido. No solo porque se relaciona directamente con la música, sino porque, creo yo, encaja a la perfección con mi personalidad. – la clase rió divertida.
-          Supongo que hay personas que nacen para criticar – dijo el profesor.
-          Yo soy una de ellas – dijo con una leve sonrisa. Me maravillé ¿alguna vez le vi sonreír?
-          Desde luego que sí. Críticas constructivas, perfecto. Entonces creo que ya tenemos a un miembro del jurado. - ¿Eh? ¿jurado? Por cierto… ¿de qué estaban hablando en clase? ¿me he perdido algo?
-          ¿Jurado? – preguntó extrañado Min Ho – me parece bien – asintió.
-          Bueno… como iba explicando. El jurado ya lo tenemos completo, me encargaré de poner a  Lee Min Ho como uno de ellos. Solo falta que se apunten los estudiantes. Sé que está abierto el concurso para cualquier persona de esta universidad… pero sería realmente penoso que ningún estudiante de musicología se presentase… - sonrió y la clase rió. Definitivamente me había perdido algo. – Entonces espero ver a algunos en las presentaciones. Pues hasta aquí la clase. Nos vemos mañana – se despidió.
Recogí mis cosas apresuradamente de la mesa y corrí tras el profesor. Se llamaba Daniel, extraño nombre para mí. Caminaba ya fuera de clase y toqué tímidamente su hombro. Se giró y sonrió.
-          Park Shin Hye – dijo con aquel acento tan divertido – ¿Deseas algo?
-          Yo… no estuve demasiado atenta en clase hoy. – me disculpé – solo quería saber acerca de aquel concurso que comentó. No escuché todo sobre aquello.
-          Oh… el concurso – dijo asintiendo – te explicaré: esta universidad originalmente debería haber tenido la especialidad de arte, sobretodo música, es decir, no solo la carrera de musicología, sino también enseñar en ella canto, danza, actuación, instrumento, etc. Como en una facultad aparte. Como ves esto no se dio por problemas ajenos a mis conocimientos, pero los dueños originales de este campus, es decir, los que comenzaron invirtiendo grandes sumas de dinero, han recibido críticas por el proyecto no terminado. Así que se ha decidido mostrar  a los medios que también se preocupan por la música. De este modo se ha creado un evento lo más parecido a un concurso de talentos.
-          Vaya… ¿no sería más fácil terminar el proyecto? – pregunté curiosa.
-          No lo sé, tal vez. Pero creo que los inversores están teniendo problemas y necesitan más tiempo. Para calmar las críticas han decidido distraer a la gente con el concurso, ya sabes, la reputación de este campus es de oro.
-          Oh… entonces ¿Es posible que, ya que habrá una nueva facultad, se abra una especialidad de instrumento? ¿de… violín tal vez? ¿enseñarán estas cosas como una carrera sin necesidad del conservatorio?
-          Sí. – respondió el profesor – es bastante probable. El título sería algo así como una mención en un instrumento, el violín en tu caso ¿Por qué? – sonrió – ¿estás interesada?
-          Desde luego que sí. Aunque también me gusta lo que hago… - ains, no debí decir eso…
-          Vaya – rió. Me acarició la cabeza con la palma de la mano – eso está bien, aun no es tarde. No te preocupes – cerca de allí pasaba Lee Min Ho. Parecía malhumorado.
-          Necesito hablar con usted sobre lo de ser jurado – dijo de mala gana, obviamente por mi presencia… así que me despedí de inmediato del profesor y me fui rápidamente.
¿Cuándo podrá perdonarme? Me sentía triste cada vez que pensaba en ello… tampoco es que haya matado a alguien… pero yo conocía el mal carácter de Min Ho.
-          ¿Concurso? – escupió involuntariamente el  zumo que bebía. Eun Chan estaba sentada en uno de los bancos de nuestro lago secreto. – Estos niños bonitos ya no saben que más inventarse para llamar la atención. Cafeterías de lujo, lugares que nadie sabe ni que existen dentro del campus, charlas de economía para publicitar empresas que nada tienen que ver con nosotros… todo por su estúpida reputación, y ahora esto, concursos de música cuando solo hay una especialidad en musicología…
-          Por el momento. – respondí.
-          ¿Por el momento? – Eun Chan se rascó la cabeza.
-          Pronto abrirán una nueva facultad. Será algo así como arte, pero más enfocada en la música y la actuación. Se enseñará canto, baile, actuación e instrumentos. La verdad, no sé mucho sobre los detalles – me encogí de hombros. Eun Chan rió.
-          Qué extravagantes, entonces… ¿tú has de presentarte por ser de musicología?
-          No es obligatorio – dije yo.
-          Pero… ¿puede apuntarse cualquiera? – preguntó Gu Mi Ho que estaba sentada al lado de Eun Chan.
-          Sí –asentí. – estoy segura de que vendrá toda la prensa. Esta universidad es adinerada por lo que el concurso llamará la atención…
-          Sino la llaman ellos. Es una universidad de lujo, su reputación es intocable – dijo Eun Chan – Así que quien se presente será conocido por los medios ¿verdad?... ¿Cuál es el premio? ¡Jah! Se me acaba de ocurrir. Si GD o TOP se presentan seguramente que ganan. – rió con ganas.
-          ¿No es trampa? – dijo Mi Ho sopesando la probabilidad.
-          No lo creo – dije yo. – Por cierto… me enteré sobre la noticia del canal 7. ¿es eso cierto? ¿GD y TOP al fin están saliendo juntos?
-          Sí – dijo Mi Ho sonriendo – pero los medios no han de saberlo ¿tienes idea del alboroto que eso supondría para el grupo? Podría significar una ruptura…
-          Ni que lo digas. – dijo Eun Chan – para una vez que por fin son felices les pasa esto.
-          Oh – exclamé yo – están allí – señalé a lo lejos que venían los dos cantantes de Big Bang. Con caras largas y gestos abatidos.
-          ¿Pero qué es esto? – dijo Eun Chan – no se puede estar tan triste si acabas de iniciar una relación… así chicos el amor se os acabará en dos días. GD sonrió débilmente.
-          Hola Eun Chan – saludó a Mi Ho y a mí también. Se sentaron y estuvimos charlando sobre la nueva noticia.
Al parecer estuvieron haciendo críticas muy fuertes, según cuentan ellos confesaron ante el grupo y el manager que estaban saliendo juntos. Fue un gran shock para todos ellos, pero decidieron ocultar el secreto por el bien de Big Bang. Más tarde les conté yo sobre el concurso y se sorprendieron tanto como los demás. Cuando terminamos de conversar una brisa fresca nos envolvió y las nubes taparon el sol. Hacía un poco de frío. GD miró el cielo y se puso la capucha. Se recubrió las manos con las mangas largas de su sudadera y se pegó a TOP quien le abrazó cálidamente mientras GD ocultaba la cabeza bajo su barbilla. Eun Chan y Mi Ho suspiraron pensativas y yo miraba el lago intranquila. Tenía una tonalidad negra, parecía querer absorberme en cualquier momento. Otra brisa aun más fresca. Eun Chan sacó una sudadera de su mochila y Mi Ho una chaqueta fina. Miré el reloj, en breve tendría clases.
-          Parece querer llover – dijo Eun Chan suspirando.
-          ¿No es como si reflejase nuestros estados de ánimo? – dijo Mi Ho.
-          Tal vez – respondió Eun Chan.
-          Tengo clase – dije de pronto, me miraron – he de volver ya, nos vemos luego.
Allí deje a los cuatro con sus propias preocupaciones y pensamientos pesimistas. Hacía un día horrible, pero todos nos sentíamos así. ¿Debería de hacer algo? Sí, volvería a clase y haría lo que llevaba haciendo desde que Min Ho descubrió mi mentira. Pedir perdón cada vez que podía y soportar que me ignorase. Volví a encontrarme con Daniel, mi profesor. Últimamente cuando me veía me sonreía y acariciaba la cabeza sin decir nada más. Ya en clase, caminé directamente hacia donde estaba sentado Min Ho. Me senté a su lado y sonreí.
-          Hola – dije alegre. Obviamente me ignoró. – Hoy hace algo de frío… - quería iniciar una conversación normal – es una verdadera lástima… justo hoy que quería ir a visitar a… - me callé. – En fin da igual. Iré de todos modos – decía para mí. Le miré de nuevo. – Ya que eres parte del jurado gracias al profesor debes saber más cosas sobre el concurso ¿Sabes de alguien que se presente como artista especial? – seguía preguntando, notaba su gesto cansado y furioso. – supongo que habrá alguno, después de todo es un concurso en una universidad con bastante dinero…
-          Déjame en paz – dijo en voz baja y amenazadora.
-          ¡Uah! – exclamé. – me has hablado – susurré para mí. Volvió a ignorarme. – pues como te iba diciendo… algo debes de saber sobre algún artista invitado ¿quién es? ¿un grupo? ¿un cantante? ¿un bailarín? ¿un actor?
-          No te interesa. – dijo en voz baja. Me estaba hablando…
-          Desde luego que sí. – dije con un puchero – me presentaré al concurso. – improvisé.
-          ¿Tú? – se burló.
-          Claro, sé tocar bien el violín…
-          Recuerda que yo seré parte del jurado.
-          Lo sé. – sonreí, estaba hablando conmigo. – por eso siento curiosidad por saber…
-          Déjame en paz – volvió a decir enfadado.
-          ¿No puedes solo responderme? ¿Sigues enfadado? – él sonrió con rabia (extraño…) - ¿No puedes tan solo… perdonarme? – dije lentamente. Se giró hacia mí con los ojos oscuros, miró mi cuello y observó mi colgante.
-          ¿Ya estás contenta no? – dijo – lo encontraste por fin. – sonrió – me alegra – sarcasmo, sarcasmo, sarcasmo…
-          Lee Min Ho – dije – Por favor… después de todo ¿no podrías perdonarme? Haré cualquier cosa que quieras, te lo ruego. Sé… que  te utilicé y engañé solo para conseguir mi colgante pero…
-          Eras perfectamente consciente de que jamás lo encontraríamos siguiendo aquella estúpida ruta que hicimos. – dijo enfadado.
-          Pero… yo, no sabía.
-          Te estabas divirtiendo a mi costa. – dijo con la mandíbula tensa – sabías que no lo encontrarías y me engañaste y burlaste de mí. ¿Fue divertido?
-          Yo… es que… solo quería salir a pasear.
-          ¿Y por eso me hiciste dar vueltas como idiota? – dijo en voz más alta.
-          Solo… me gusta… - tragué saliva – me gusta estar contigo.
-          ¿Qué? – dijo más desconcertado.
-          Quiero decir… - me puse nerviosa, no iba a declararme ¿o sí? – realmente la pasé bien. No, no, no me malinterpretes, no a costa tuya, bueno sí, bueno no – levantaba la voz. – quiero decir que… no quería burlarme de ti, solo quería pasar tiempo contigo.
-          Jah – soltó el aire con burla – vaya. Pues no debiste haberme engañado. – dijo con voz ronca – la cosa que más odio de este mundo son las mentiras. A los mentirosos.
-          Lo siento, de verdad. –dije – lo siento mucho. – mi voz se hacía más aguda.
-          Ahora déjame en paz – dijo tomando su libreta y escribiendo en ella lo que decía el profesor. Expulsó aire con pesadez.
Bueno… era un buen comienzo, supongo. Cuando acabó la clase se marchó sin ni siquiera mirarme. Me levanté con pesar. Tomé un taxi de regreso a casa. Hoy era el día, debía prepararme. Realmente hacía un clima pésimo pero debía ir, siempre lo hacía, sin falta.
No había nadie en casa, mamá había salido, supongo que ella se había adelantado. Fui a mi habitación, me miré en el espejo y, a pesar de mi cara hecha un desastre, mi mal humor y el terrible clima, sonreí. Me lavé la cara y maquillé un poco por encima, me puse un vestido blanco que conjunté con unas sandalias del mismo color. Trencé mi cabello delicadamente y fui a por mi bolso. Salí a la calle sonriendo y llenándome de buenas vibras. Paré a un taxi y le indiqué la dirección a la que iba, el taxista me llevó. Pero en el camino vi una bonita floristería así que le dije al taxista que espere un momento. Bajé y me maravillé con la enorme cantidad de ramos que allí vendían. Todos eran preciosos y de muchos colores, escogí un ramo de tulipanes blancos. Desprendía un agradable olor. Eran perfectas, las que necesitaba en este día gris, las que más le gustaban a él. De repente me escocían los ojos y la nariz, olí las flores de nuevo y me armé de valor, esto lo hacía siempre. No debía caer por peor que estuviesen las cosas ¿Verdad? Sentí frío. Pagué a la dependienta y saliendo de aquella floristería vi sobre un banco fuera de la tienda una cajita de plata. Brillaba y me hacía recordar… yo la había visto antes. Era exactamente como la recordaba. Qué impresión ¿será de galletitas de la suerte también? Decidí comprobarlo, abrí la caja y, en efecto, había unas cuantas galletitas de la fortuna. Bueno, por coger una nadie se enfadaría ¿Verdad? Cogí una rápidamente e iba de camino al taxi mientras leía la frase que me dictaría la galleta de la suerte. Leí en cursiva “Nunca te olvides de sonreír porque el día que no sonrías será un día perdido” Suspiré llena de valor, esbocé la sonrisa más brillante que tenía y pedí al taxista que continuase con la ruta. Llegamos al destino, pagué y me bajé. El cielo seguía algo nublado, pero ya no hacía tanto frío. Caminé alegre, casi saltando. Había gente vestida de negro, de blanco. Gente llorando, gente sonriendo, gente suspirando. Había niños y adultos. Había música y silencio. Pasaba por los estrechos caminos de tierra con adornos florales a los costados, había árboles y bancos blancos alrededor. Se oía a lo lejos una misa, cantaban unas niñas con devoción, voces de ángeles. Se oían lamentos a lo lejos, una mujer gritaba, una voz destrozada. Olía a paz pero también a desesperación. No me gustaba venir sola, lo odiaba, pero mamá nunca estaba cuando quería venir. El cementerio era enorme, para llegar a la lápida con el nombre de mi padre escrito en ella había de caminar unos veinte minutos. No me importaba, lo hacía cada año. Recordé la nota de mi galleta de la fortuna y sonreí de nuevo. Caminé tarareando una canción. La tumba estaba a la vuelta de la esquina, salté unos pasos más y por fin llegué. Vi la lápida con su nombre y suspiré por enésima vez. Lo que me sorprendió fue encontrar flores ya puestas. Eran recientes, alguien había estado allí, supuse que mamá se me había adelantado. Mi relación con mamá nunca fue buena desde que ocurrió lo de papá, me ignoraba y ordenaba cuando quería. Era tan fría como las noches de invierno de Seúl. Sonreí y coloqué los tulipanes al costado del ramo ya puesto. Me senté al lado de la tumba y durante casi una hora me puse a relatarle a papá todo lo que había ocurrido en mi vida desde la última vez que visité el cementerio. Como es que había recuperado el colgante que me dio, y que precio tuve que pagar. Se hacía de noche y el cielo oscurecía. Me levanté y despedí sonriendo. Caminé un poco alejándome cuando vi que en dirección contraria venía una persona que conocía bien. Tenía la mirada fija en el suelo y cuando la levantó me miró algo sorprendido.
-          Hola – saludé contenta.
-          Hola – dijo extrañado Lee Min Ho.
-          ¿Qué haces aquí? – pregunté curiosa - ¿vienes a ver a alguien?
-          Eso pregunto yo – dijo con voz tranquila. – Ya hice lo que tenía que hacer.
-          Vaya. – dije – yo también. ¿Sabes quién es?
-          No. – dijo. – Tengo prisa. – iba a marcharse pero hablé rápidamente.
-          La persona que me regaló el colgante. – él se giró – mi padre. Era violinista. Él me enseñó lo que sé. – sonreí. – Le gustan los tulipanes así que le traje algunos a su tumba. – me senté en un banco al lado del camino y le observé – él me regaló el collar que llevo aquí y que había perdido, era demasiado importante para mí. – Lee Min Ho seguía mirándome fijamente, parado frente a mí. – Siéntate. – ofrecí.
-          Solo un momento – dijo rindiéndose. – Así que… ¿te lo dio tu padre? ¿Cuánto tiempo hace que murió?
-          Unos años – dije – muchos. No quiero acordarme. No me gusta medir el tiempo.
-          ¿Por qué? – preguntó extrañado.
-          Porque es cruel. – dije mirando al frente.
-          Vaya. – dijo bajando la mirada - ¿lo siento?
-          Eso debería decirlo yo – reí. – Lee Min Ho… de verdad que lo siento. Incluso ahora… ¿podrías perdonarme?
-          Nunca te das por vencida ¿verdad? – sonrió levemente de lado. – descuida.
-          ¿En serio? – salté alegre - ¿lo dices en serio?
-          Siéntate – dijo algo alarmado – no es un lugar en el que se pueda gritar alegre.
-          ¿De verdad? ¿de verdad? ¿De verdad? – dije contentísima.
-          Sí, ya está. – dijo jalándome del brazo para que me sentase y deje de saltar.
-          Oh, eres tan bueno Lee Min Ho, el mejor, el más amable, el más talentoso, el más guapo… - comenzaba a alabarle.
-          Ya está bien. – dijo él. - ¿Es que no sientes vergüenza por nada?
-          No. – dije sonriente. Era tímida. Demasiado. Pero hoy mi suerte cambiaba ¿Verdad? Según la galleta de la fortuna… – ahora mismo no me importa, me acabo de enamorar de ti.
-          ¿Qué? – dijo confuso.
-          Mmm – asentí con la cabeza,  sonreí abiertamente. Disfruté de su momento de desconcierto. – ¿sorprendido? En serio ¿no sabías me gustas mucho?
-          ¿De qué…? Vas a matarme – decía con la mano sobre la frente. Creo que no podía hartar más a Lee Min Ho. Sonreí aun más.
-          Lo digo en serio, me gustas mucho, mucho, mucho. – canté.
-          No me lo puedo creer – dijo con una ceja levantada.
-          Voy a presentarme al concurso. – dije alegre – aun no sé de qué tipo será mi presentación… solo sé que será genial.
-          ¿Has bebido? – dijo mirándome detenidamente.
-          Sí – tomé su mano y traté de levantarle de un jalón. No había bebido, pero sería una buena excusa para el futuro si me causaba problemas aquel momento de arrebato que estaba teniendo. Me miró desconcertado – va a llover, tengo un paraguas. ¿Vamos yendo?
-          Shin Hye – dijo con voz seria – te lo advierto.
-          ¿El qué? – dije divertida. Él era realmente guapo. ¡Mira esos labios! ¿Se podía ser más atractivo? – taaaan guapo – dije acercándome. Me cogió por los hombros antes de acercarme más. – De verdad.
-          Y tú de verdad que estás loca. – dijo negando con la cabeza. – Me iré ya, ni se te ocurra seguirme. – se giró y yo le seguí de muy cerca pero de repente se giró de nuevo a decirme una última cosa y se encontró con mi rostro demasiado cerca, me llevé un susto por lo que tropecé encima suyo y caímos juntos al suelo.
El golpe fue seco, caí sobre él. Gemí. Me doblé el tobillo y dolía, sentía en mis mejillas el latir del corazón de Min Ho, estaba encima de él. Que pecho tan amplio y cálido… hacia tanto tiempo que no apoyaba las mejillas sobre el pecho de un hombre que ya no recordaba el calor y sensación de protección que aportaba. Cuando se dio cuenta e intentó levantarme algo inesperado sucedió. Vi a mamá caminando en nuestra dirección y al vernos tirados en el suelo y en aquella posición tan abierta a la imaginación, se sorprendió. Me miró directamente a los ojos hecha una furia. Parecía soltar chispas por los ojos. Con rabia y un notable enfado gritó.
-          ¿Quién te crees que eres niña estúpida? – creo que por primera vez sentí que Lee Min Ho se tensaba con algo de miedo también.
-          Mamá… - susurré. No podía decir más.
-          ¿Qué se supone que está haciendo aquí? Que falta de respeto. Haciendo estas cosas en el mismo lugar en el que está enterrado tu padre. – gritaba. Pude ver que tenía unas rosas azules sobre sus manos. ¿Qué no había dejado ya antes flores?
-          ¿No dejaste flores antes ya? – pregunté curiosa.
-          ¿Te he enseñado yo eso? – dijo hirviendo de cólera. Caminó hasta a mí y me levantó bruscamente del brazo de un tirón.
-          Mamá – dije quejándome. Dolía y encima el tobillo parecía tenerlo fracturado.
-          Insolente – gritó y me pegó una fuerte bofetada que resonó a mi alrededor. Sentí sus palabras haciendo eco en mi mente. La mejilla roja me quemaba de la fuerte bofetada que me acababa de dar. – No sé que tienes en esa cabeza – tironeó de mí mientras yo no podía hacer más que sujetar con la palma de la mano mi mejilla enrojecida. Sentí a Lee Min Ho detrás de mí levantarse y caminar hasta donde estaba yo. No quería que me viese así. Qué vergüenza. De pronto sujetó el brazo de mi madre y le miró con aquellos ojos que intimidaban a cualquiera.
-          Le está haciendo daño señora. – dijo con voz dura.
-          ¿Tú? – dijo mi madre desconcertada, si bien le hubiese propinado una bofetada a él también se quedó perpleja ¿por qué? – ¿Tú? – dijo en voz más alta. Le miraba y temblaba. - ¿Qué demonios haces aquí? – Lee Min Ho también se sorprendió e inmediatamente soltó el brazo de mi madre.
-          Yo… - dijo – vine a visitarle también.
-          ¿Qué? – pregunté confusa.
-          No…– tartamudeaba Lee Min Ho, se giró y me miró interrogante – ¿Ella es tu madre? – me preguntó con una mirada indescriptible. – Entonces tu padre es… - abrió la boca y me miró con una extraña sorpresa.
-          Lárgate de aquí – gritó mamá. ¿Qué demonios estaba pasando? ¿Se conocían? – Por tu culpa, por tu culpa… - no podía articular bien las palabras – No tienes derecho a venir aquí, nadie te ha llamado ¡Lárgate! – le gritó.
¿Qué diablos estaba ocurriendo?


Aquí es cuando se viene el drama xD Como solo me quedaría un capítulo más para acabar el conflicto entre Shin Hye y Min Ho (el 16º desde la perspectiva de Lee Min Ho) explicaré más acerca del pasado de estos en los próximos. Con esto acabo. Hasta el Jueves :D Cada vez queda menos. *-*





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