6/01/2013

2º Capítulo, Fanfic Mr. Destiny

Hola de nuevo xD Traigo el segundo capítulo algo atrasada (ya tres horas en España) pero aun sigue siendo Sábado en América... Así que aquí lo tengo, es la hora de Eun Chan *-* Uno de mis personajes favoritos   ^-^ 







Tenía el presentimiento de que algo molesto se acercaba… sí, sí… aquella sensación que se siente cuando tienes un insecto rondando alrededor tuyo para chuparte la sangre en cuanto pueda.
-          Te amo, lo juro. – saltaba a mi alrededor.
-          Me parece muy bien. – pasé de su cara.
-          Te lo juro por todos los santos. – seguía rondando.
-          Si no crees en Dios…
-          Por mi vida.
-          No me vale nada. – bufé.
-          Por la de mi hermana. – dijo el insecto con las manos pegadas implorando y con una mirada increíblemente tierna. Un mechón de su cabello rubio caía le por la frente.
-          No te pases… – entorné los ojos. La verdad es que no tenía hermanos.
Aquel idiota seguía molestándome como cada día. Todos los días. Todos mis días universitarios. Y apostaría que hasta que acabe mi carrera en la uni.
-          Por mis futuros hijos. – entonaba.
-          De seguro no tendrás… - dije exasperada - ¡déjame en paz!
-          ¡Eun Chaaan! Sarangheeee - cantaba.
-          Ahora tengo clases, llegaré tarde – dije alejándome de él por el pasillo. Hizo un pucherito y se llevó la mano derecha a la cabeza rascándosela, eso hacía cada vez que estaba confundido. Realmente era un incordio pero era muy lindo, no me agradaba la idea de hacerle daño… a veces querría pellizcar esas mejillas sonrojadas, pero otras en cambio quería aplastar a ese bicho.
Jeremy, tenía el pelo rubio corto, unos ojos increíblemente tiernos y una personalidad bastante infantil e inocente. Se pasó un día por el café en el que atendía (vestida de hombre claro está) y se quedó prendado de mí. Le aguanté todo lo que pude… y no me resultó un problema pues casi siempre he de lidiar con niñas quinceañeras que se me tiran encima (no saben que me duelen los pechos al ser mujer… pero ese es otro tema). Jeremy era hombre, así que se me hizo raro. Pero me acostumbré a tenerle casi a diario en el café, se había enamorado de mí y, desde luego, conocía mi secreto, al niño curioso se le ocurrió seguirme después del trabajo y vio como maquillaba mi rostro y me acomodaba un sujetador  (sostén). Le he tomado cariño… pero realmente me fastidia tenerle. Le veía a menudo por mi campus (Espero que no sea solo para verme, tampoco espero que no esté interesado en ingresar…)
-          No te olvides de llegar temprano, mañana haremos el evento con música de jazz… ya sabes cómo se pone tu club de fans si no estás temprano – bromeaba mi jefe por teléfono.
-          Estaré allí lo que me permitan mis escasas horas de sueño – dije bostezando. Adoraba retar de esa forma a mi increíblemente sexy jefe.
-          Eun Chan… - dijo amenazador.
-          ¡Me explota de día y de noche! – exclamé – Apenas acabo de salir de la uni y ya me está llamando… Mañana es sábado… - dije con un puchero.
-          Eun Chan, te quiero a las 8:30 aquí. – dijo con voz firme. – nada de peros.
-          Pff – bufé – está bien. Pero que conste que no pienso trabajar el lunes – corté antes de que me dijese algo. Sonreí.
En realidad mi jefe es un buen hombre, hace poco que me di cuenta de lo amable y cariñoso que era. Se llama Gong Yoo. Alto, con un buen cuerpo y una estupenda sonrisa. Vestía siempre muy bien y su voz era increíblemente atractiva. Era joven, tenía 25 años y ya manejaba muy bien el negocio del café (algo que por lo visto le obligaban a hacer). No sabía demasiado sobre él pero últimamente nos hemos acercado (aunque él piensa que soy hombre, es uno de los que no saben mi secreto), nos hemos hecho amigos y se ha estado abriendo a mí. Él podía tutearme, en cambio yo siempre le hablaba de a usted, después de todo era mi jefe. Realmente es encantador y, aunque me sorprenda yo misma, quiero saber más sobre él.
Caminé de vuelta a casa, Mi Ho ya se había ido, porque no tenía más clases por hoy, y yo lamentablemente sí. Al parecer el famoso GD cumplía el deseo de mi amiga, ella había querido que él la mirase, captar su atención. Y al parecer lo consiguió, los veía juntos a menudo y él estaba pendiente de ella. Pero algo me daba mala espina… GD era realmente genial y se veía una buena persona, yo no era de las que creía que iba detrás de Mi Ho solo porque ahora era conocida como una de las mujeres más bellas del campus… pero no sé porque me siento como si hubiese algo detrás de todo que no logro ver. En fin, decidí dejarme de paranoias y llegar a casa a ducharme, pues mañana no tendría tiempo por la mañana. Llegué a casa y allí me esperaban mi adorable madre y mi pequeña hermana.
-          ¿Ya estás en casa? – dijo mamá en cuanto escuchó la puerta.
-          Sí mamá – respondí desde la entrada – mañana temprano voy a trabajar, mi jefe me llamó hoy y me lo dijo. Es un evento especial.
-          Oh, bueno si es especial… - respondió, se preocupaba por mí. Pensaba que me sobre esforzaba ya que tenía que equilibrar tener unas excelentes notas para no perder mi beca en la universidad y mi trabajo en el café. – solo no te esfuerces tanto.
-          Descuida mamá, además me pagarán extras. – sonreí cansada.
-          Está bien Eun Chan. – sonrió - ¿quieres cenar ya?
-          Sí, muero de hambre – hice un gesto exagerado.
-          Ahora mismo está – me dijo y fue a la cocina.
-          ¡Hey! – dijo mi hermana.
-          ¿Qué tal? – le respondí - ¿qué hiciste hoy en el cole?
-          Me salté la última clase – se encogió de hombros – odio las mates.
-          Oh, sabes que no debes hacer eso, estamos pagando tu escuela y no estamos para derrochar el dinero – la miré severa.
-          Oh, unnie – me dio un golpe amistoso en el hombro – dejemos el tema – puso una mirada pícara - ¿Sabes? Hoy fui al café por la tarde con la excusa de buscarte y solo para ver a tus compañeros que están ¡buenísimos! – se veía emocionada – entonces cuando pregunté por ti un hombre alto y elegante me preguntó quién era y le dije que tu hermana. Me dijo que no estabas pues ya se había acabado tu medio tiempo y habías vuelto a la uni, pero me ofreció una taza de café. Era realmente guapísimo.
-          ¿Hablas de mi jefe? – levanté una ceja. – Gong Yoo.
-          Sí – seguía sonriendo – por lo visto cree que eres hombre… - dijo algo decepcionada.
-          Bueno, es por mi bien. – me encogí de hombros – si sabe que soy mujer podría echarme, solo algunos compañeros lo saben.
-          Pues realmente te estás perdiendo un muy buen partido. – dijo.
-          Eun Chan, ya está la cena – gritó mamá desde la cocina.
-          ¡Voooy! – respondí.
Cené, me duché y fui directa a dormir, no fue difícil, estaba muerta de sueño.
En la mañana temprano me levanté con el despertador y me arrastré literalmente hasta el cuarto de baño para arreglar mi cabello y verme “guapo y sexy”. Sabía que si tenía más admiradoras como un hombre en el café mi jefe estaría orgulloso. Llegué cinco minutos tarde, pero allí ya estaba mi club de fans como los otros clubs de mis compañeros.
-          Solo faltabas tú, llegas tarde– me regañó en un susurro mi jefe mientras se paraba a mi lado.
-          Pero si solo fueron cinco minutos… - dije también en un susurro mientras esperaba exasperada la ola de chicas que se me abalanzaba.
Había un grupo de música jazz que tocaba una agradable canción mientras atendíamos a las señoritas al aire libre en un enorme jardín con arreglos florales. Hacía un buen día y el ambiente era de lo más bueno. Hice lo de siempre: servir el café, ser elegante, amable, poner voz grave y atractiva, guiñar de vez en cuando un ojo y caminar con destreza. Ya tenía hasta una guía de cómo ser un buen hombre. Aunque claro, de vez en cuando las chicas me decían que me adoraban porque parecía chica… si supiesen…
-          Realmente te aman – dijo mi jefe una vez acabado el evento, sonrió – lo hiciste hoy muy bien.
-          Gracias. Usted tampoco lo hizo tan mal. – sonreí.
-          Desde luego que no. – dijo orgulloso. Le miré mal.
-          Pero será orgulloso… - dije casi en un murmullo.
-          Te he oído Eun Chan. – dijo severo. – si supieses todo el trabajo que tengo al día y aun así conservo mi buena apariencia te sorprenderías.
-          Sigo manteniendo mi opinión, es usted un orgulloso. – dije divertida.
-          ¿No me crees? – levantó una atractiva ceja. Parado y apoyado en la pared tomándose un café ¡parecía un modelo de portada! Nos encontramos descansando en la parte trasera del café, era enorme aquel sitio.
-          Para nada – respondí sonriendo.- ¿Cuál es el enorme trabajo que hace?  ¿Sentarse en un rincón del café con el portátil abierto mientras se toma un café y da órdenes al personal? – reí.
-           No tienes ni idea de lo que significa ser el jefe, conlleva muchas responsabilidades. – dejó de mirarme y dio un sorbo a su café. – no solo soy jefe de este café, desde luego manejo otros negocios desde mi portátil, pero no se qué demonios se le ha metido en la cabeza a mi familia que desean que lleve esta cafetería personalmente. Bueno, tú no lo entiendes.
-          ¿Está insinuando que yo no sé nada de negocios? – pregunté sorprendida.
-          Eso mismo digo – sonrió de lado mirando al frente.
-          Pues para su información soy especialista en otros campos… - dije orgullosa – además tengo unas notas excelentes gracias a mi sobreesfuerzo. Usted sí que no tiene ni idea de lo duro que es mantener una beca en una buena universidad y equilibrarlo a la vez con el trabajo… un trabajo en el que tu jefe te explota y te dice a la cara que no sabes nada. – sonreí satisfecha de mi respuesta, algo de lo que estoy orgullosa es de mi fuerte carácter. Él abrió la boca haciéndose el sorprendido.
-          ¿Yo te exploto? – dijo falsamente indignado.
-          Sí, me hace trabajar días extras.
-          Pero te pagaré – dijo girando la cabeza de mi vista. – y bastante bien. Deberías ser más agradecido. Además yo también me esfuerzo mucho. Mi padre me ha mandado a hacer un nuevo trabajo y la verdad no entiendo el porqué, pero yo también soy un licenciado por lo que no me supondrá problema.
-          ¿Licenciado? ¿qué trabajo es? – pregunté
-          Algo así como un profesor pero no a tiempo completo, es decir, es algo optativo, mi padre lo arregló con la universidad. He de dar una serie de charlas durante algún tiempo sobre economía y, desde luego, hacer publicidad de las empresas que posee mi padre.
-          Vaya. Suena bien – me burlé.
-          ¿Estás burlándote de mí niño? – a veces que me llamase niño sonaba demasiado bien.
-          Desde luego que no Sr. Gong Yoo. – seguía sonriendo.
-          Pues que sepas que el lunes sí vendrás a trabajar por la tarde, como siempre. Nada de peros, visto lo visto te hace falta el dinero, no entiendo cómo puedes ser tan descarado de no querer venir.
-          Está bien – dije divertida – vendré Sr. Gong Yoo.
-          Así está bien – dijo satisfecho mientras daba unos últimos sorbos a su café.
-          Eun Chaaaaaan – Ains no de nuevo, esa chillona voz solo podía ser… - Jeremy te ha extrañado mucho. – dijo el insecto lanzándose a mis brazos.
-          ¿Jeremy? – dije mientras me abrazaba – ¿Qué haces aquí? Es mi hora de descanso.
-          Te echaba de menos – dijo con un adorable puchero – luego miró a mi jefe y le dedicó una recelosa mirada. – ¿Quién eres? – preguntó.
-          Soy el dueño del café. – respondió sorprendido de que aun me estuviese abrazando.
-          Es mi jefe Jeremy. – dije algo asfixiada por su abrazo – suéltame ya. – exigí.
-          Eun Chan es mía – dijo cogiendo mi brazo derecho. Me sobresalté, dijo “mía” Jeremy… voy a matarte…
-          ¿Mía? – enarcó una ceja mi jefe.
-          Jeremy, te he dicho mil veces que no me confundas con una chica. – dije poniendo cara de querer asesinarlo, él me miró confuso pero no dijo nada más. Gong Yoo solo se rió.
-          Vaya… yo también podría confundirte con una chica, tu cara es realmente femenina – comenzó a reírse más alto – es más hasta tu voz. No te ofendas Eun Chan, pero hasta tu nombre suena de mujer.
-          No me ofendo – aunque puse cara de ofendida para no delatar que no me importaba que me dijesen mujer. Pretendía ser un hombre.
Me marché tarde y Jeremy no se despegó de mí hasta que fui a casa. Mamá me esperaba con la cena hecha. Por fin podía descansar en mi fin de semanas. ¡Oh no! Me había olvidado… aun tenía el trabajo grupal con Mi Ho y ese extraño chico al que nunca había visto en mi vida. Parecía nuevo. Llamé a Mi Ho y quedamos una hora para el domingo, parece que no podré disfrutar de mi día libre. Ninguna de las dos sabíamos el nombre ni el teléfono de aquel misterioso chico, así que decidimos hacer solas  una parte y el Lunes ya le diríamos a él. Pasamos el fin de semana juntas y me contó que ella y GD se habían visto un par de veces más en aquel lugar tan bonito que jamás había visto yo antes. Aun así, y viendo lo emocionada que estaba, había algo que no me cuadraba y no sabía que era… Decidí no decir nada hasta que acabó mi fin de semana.
-          Los lunes por la mañana son de lo peor. – dije bostezando.
-          Tienes razón – dijo Mi Ho. Íbamos de camino a nuestra primera clase, de nuevo, tarde.
-          Nos van a regañar pfff. – bufé.
-          Eso te pasa por llegar tarde a ti, yo me embarro en esto porque te estuve esperando… - me reprochó Mi Ho.
-          Mi Ho, he tenido un fin de semana agotador, era de esperar que llegase tarde.
El profesor ya estaba explicando algo cuando entramos e hicimos algo de ruido, no nos hizo caso y simplemente continuó explicando. Parece que la siguiente hora de clase teníamos una charla… pff, odio a veces que vengan profesores de otras escuelas a darnos charlas de temas que hasta pueden no ser de nuestro campo. Pero nuestra uni era así, bastante rica y aquí a los que más les pesaban los bolsillos mandaban. Cuando pensé que solo iba a ser por hoy el profesor dice que durante algún tiempo recibiremos charlas sobre una empresa de champús y haremos un seguimiento de su economía, también añadió que el proyecto grupal que estábamos haciendo era exclusivo para ello. Ahora lo entendía… nuestro trabajo consistía en hacer una buena campaña publicitaria para un champú “quiero ser periodista, no publicista” dije en su momento, pero el profesor explicó en qué nos ayudaría ese estúpido trabajo. “Haber escogido periodismo en vez de comunicación audiovisual” era su patética excusa… El proyecto ganador de entre todos en la clase de más de 80 alumnos sería elegido para ser emitido por la tele. Íbamos atrasados con el trabajo y el maldito chico de nuestro grupo no aparecía, el profesor hizo que estuviese con nosotras.
-          Eun Chan – susurró Mi Ho – está allí – me señaló unas tres filas delante nuestro, allí estaba aquel chico. Fingía prestar atención mientras oía música con unos audífonos negros. Masticaba chicle y parecía tener sueño.
-          Pues ahora va a ver lo que es bueno… - dije amenazadora.
-          Le hablaremos cuando acabe la clase – dijo Mi Ho.
-          Está bien.
Una vez acabada la clase fuimos directamente a donde estaba y nos paramos frente suyo, él enarcó una ceja.
-          Eres la del nombre raro… - dijo mirando a Mi Ho.
-          Y tú él sin nombre – dijo ofendida. – ¿sabes qué tenemos un trabajo que hacer verdad?
-          ¿Qué? ¿trabajo? – respondió despreocupado.
-          ¿Ni siquiera te has enterado en clase para qué era nuestro proyecto? – preguntó indignada la tierna Mi Ho.
-          No – dijo mirando hacia otro lado – ese profesor me da sueño, debería llevármelo a casa de vez en cuando para cuando tenga insomnio.
-          Pues debes quedar con nosotros para hacer el trabajo o jamás lo presentaremos. – dije yo. Me miró aburrido.
-          Está bien, pero ahora estoy ocupado, hablamos luego.
-          ¿Cómo que luego? No tenemos ya tiempo. – dije ya cansada de ese tipo.
-          Que pesadas… - dijo bostezando. – me llamo Kim Hyun Joong.
-          ¿Kim Hyun Joong? – así que tenía nombre… - pues Hyun Joong, danos tu número de teléfono.
-          665480965. – dijo exasperado.
-          ¿No nos estarás mintiendo verdad? – le reclamó Mi Ho.
-          No ¿no lo apuntarás? – dijo, me encogí de hombros, tengo buena memoria, se giró  dispuesto a irse. – Por cierto… ¿Eres chico o chica? – me preguntó burlándose.
-          Soy mujer. – le dije algo enojada. – me llamo Eun Chan. Te llamaré, si es falso estás muerto.
-          Está bien – y con una sonrisa se marchó por el pasillo. Iba a apuntar su número en mi teléfono cuando me di cuenta de que no estaba. ¡Me lo había olvidado en clase!
-          Mi Ho ahora vuelvo, me he olvidado el teléfono en clase. – dije mientras corría de nuevo a clase.
En mi asiento ¡Oh! Allí estaba… lo cogí cuando de pronto vi una cajita plateada. No había nadie ya en clase y parece que alguien se la había olvidado justo en mi sitio… ¿qué contendría? La curiosidad me mataba así que la abrí. Había unas extrañas galletitas. ¡Oh, galletitas de la suerte…! Miré a ver si había alguien aun pero como no había nadie y yo no era precisamente conocida por no ser glotona me engullí una galletita mientras extraía una tira de papel de ella. Mientras comía leía lo que mi suerte me decía. “Si no puedes ser lo que eres, sé con sinceridad lo que puedas” ¿ser? Yo no puedo ser yo misma en estos momentos. Y la sinceridad sinceramente (y valga la redundancia) no tiene lugar en mi vida, al menos no por ahora… Pasé del todo la galleta y dejé la cajetilla en donde la encontré. Cogí mi teléfono y apunté el número que Hyun Joong me había dado. ¿Debo se sincera? ¿En qué aspecto? Aquella tirita de papel me tuvo pensando todo el camino de regreso a la siguiente clase a la que, otra vez, llegaba tarde. Era aquella charla que nos darían.
-          Si que tardas Eun Chan, llegaré tarde de nuevo por tu culpa. – dijo Mi Ho enfadada.
-          Lo siento, no lo encontraba. – dije corriendo junto a ella hacia el salón en el que sería la charla.
Entramos despacio para no ser oídas pero el hombre que daba la charla nos vio y nos fulminó con la mirada. De repente la mirada de él se detuvo en mí sorprendido, no era el único, mis ojos se desorbitaron al ver que se trataba de nada más y nada menos que mi jefe, el Sr. Gong Yoo. Me relajé y fui a sentarme mientras él aun me miraba. Luego siguió la conversación como si nada.
-          ¿Eun Chan? – preguntó en voz baja Mi Ho.
-          Es mi jefe – respondí en su oído.
-          ¿Tu jefe? – dijo Mi Ho. – pues es muy guapo – se rió.
-          Eso mismo. – dije aun sorprendida, le escuché hablar sobre la empresa de champú para la que trabajaba. Parecía todo un profesional (es que lo era) llevaba traje, corbata, estaba realmente atractivo. Altivo, orgulloso… se mostraba serio y muy dedicado a lo que explicaba. Se oían algunos suspiros por parte de chicas en clase. Debía admitirlo… mi jefe estaba muy guapo.
-          ¿Alguna pregunta? – dijo una vez acabada una explicación.
Cuando acabó la clase salió primero con sus cosas bajo el brazo. Yo aun suspiraba por él desde la clase… no me podía creer que me estuviese gustando mi propio jefe. Salí acompañada de Mi Ho, a ella le tocaba otra clase así que se adelantó. Una vez yo fuera alguien me cogió del brazo derecho y me arrastró hacia un rincón, era él.
-          ¿Qué haces aquí? – me dijo el Sr. Gong Yoo en voz baja y muy cerca a mí. Tal vez no quería que los demás supiesen que estábamos hablando juntos.
-          Estudio aquí – respondí encogiéndome de hombros – un gusto verle de nuevo Sr. Gong Yoo. – me miró divertido.
-          Vaya Eun Chan –dijo mirándome de cerca, me tenía a unos centímetros de su rostro. Bueno, él no sabía que era una mujer. Pero yo como chica que era me provocaban ciertas reacciones tener a un hombre y para colmo atractivo tan cerca. – mirándote desde aquí tienes una piel tersa como la de un bebé. – rió – de verdad pareces una chica.
-          Ya está bien con esas cosas. – dije algo seria.
-          No te enfades – me dijo, sus ojos brillaban como quien ve a un niño pequeño, con ternura. – es que eres tan lindo – sonrió, y no contuvo el impulso de pellizcarme una mejilla. Me puse del color de un tomate, me alejé de él. Reaccionó y me soltó inmediatamente, quitó su tonta sonrisa y parecía extrañado de hacer lo que había acabado de hacer. – bueno, pues nos veremos a menudo por aquí. – dijo antes de irse.
-          Que tenga un buen día Sr. Gong Yoo. – dije algo anonada. Él solo sonrió y de repente de nuevo se puso serio. Se giró y se marchó.

¿Qué estaba pasando? ¿Desde cuándo me gustaba mi jefe? Parecía que acercarnos como amigos no había sido buena idea…  si le tenía muy cerca mirándome con aquel perfecto rostro y su cabello negro desordenado podría descubrirse que soy mujer y yo no estoy para perder empleos precisamente… Debía de sacarme la idea de acercarme más a mi jefe, podría acabar mal si se descubriese mi secreto pero ¡Maldita sea! En esta universidad muchos sabían que era mujer ¿si se llega a enterar me echaría de golpe? Será mejor no tentar a la suerte… 


NOTA: Eun Chan es mi personaje femenino favorito *-* Por su personalidad que, como ya se ve, no es exactamente la que tiene Eun Hye en Coffee Prince... pero bueno, mi sexy Sr. Gong Yoo sigue siendo el mismo. Por otro lado ya se sabe el nombre del grosero chico que hará equipo junto a la tierna Mi Ho y a Eun Chan, sí, Kim Hyun Joong. Nunca había visto a Hyun Joong con una personalidad así (Arrogante un poco en playful kiss) pero no así de descarado... ya se verá después. También está aquello del presentimiento que tiene con GD la genial Eun Chan, y no se equivoca... G-Dragon no es malo, pero no es el príncipe de Mi Ho, en el siguiente cap se sabrá Y con esto me despido, nos vemos el Martes!! *-* 


2 comentarios:

  1. Una pregunta ¿cuando subes el siguiente capitulo?

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    Respuestas
    1. Lo subiremos la semana que viene, lo hemos parado momentáneamente por los exámenes de la universidad :)
      gracias por leer!

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